El proyecto del Poder Ejecutivo sí incorpora nuevas figuras penales para perseguir el juego ilegal. Crea el artículo 301 ter del Código Penal, que castiga con penas de prisión a quienes faciliten apuestas clandestinas mediante servicios financieros, tecnológicos, publicitarios o digitales.
Ambos proyectos modifican además el artículo referido al juego clandestino, aunque con diferencias en las escalas penales. La media sanción eleva la pena máxima a ocho años de prisión. El texto oficial fija un máximo de seis años.
La iniciativa aprobada en Diputados en 2024 e impulsada sobre todo por Mónica Frade (CC) reunió apoyos de la Coalición Cívica, Unión por la Patria, la izquierda y sectores de la UCR. El oficialismo fue el único sector que votó en contra, mientras que Pro y parte del radicalismo se abstuvieron.
Pese al rechazo de la Asociación de Loterías, Casinos y Quinielas y a las denuncias públicas de lobby por parte los impulsores de la ley, el proyecto consiguió media sanción. Pero si el Senado no lo trata antes de noviembre, perderá estado parlamentario.
La presión de la Iglesia
La Iglesia Católica es uno de los actores que más impulsó el debate. Obispos y referentes pastorales vienen advirtiendo sobre el crecimiento de las apuestas online entre adolescentes y jóvenes. Subrayan la idea de que los menores cuentan con “un casino en cada celular”.
En febrero del año pasado, la Pastoral Social le pidió formalmente a la vicepresidenta Victoria Villarruel el “pronto tratamiento” de la media sanción aprobada por Diputados. Según reveló LA NACION, en el Episcopado preocupa especialmente la posición que dejó trascender Milei, quien aseguró que vetaría la norma si el Congreso llegaba a sancionarla.
El avance de las apuestas online entre adolescentes aparece reflejado incluso en estadísticas oficiales. Según el Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria 2025, elaborado por el Observatorio Argentino de Drogas de la Sedronar, el 26,2% de los estudiantes secundarios apostó dinero al menos una vez durante el último año, ya sea de manera online o presencial.
El juego online aparece como la modalidad predominante: el 20,5% de los estudiantes aseguró haber apostado por internet durante los últimos doce meses, frente al 12% que dijo haberlo hecho de manera presencial. Entre los varones, el porcentaje asciende al 35,3%. Además, el informe advierte sobre hábitos frecuentes de apuesta: casi uno de cada seis estudiantes que jugaron online afirmó hacerlo semanal o diariamente.