Cabe recordar que el marco regulatorio en México se sustenta en la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 y en un reglamento publicado en 2004, cuando el entorno digital aún era incipiente. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció a fines de 2025 que trabajan en una reforma para actualizar la regulación del sector de los casinos y los juegos de azar, con énfasis en las plataformas digitales de apuestas y la prevención de lavado de activos.
Actualmente, existen entre 36 y 39 permisos federales que dan cabida a más de 480 casinos en el país. En el ámbito digital, solo los permisionarios pueden operar plataformas en línea; sin embargo, en la práctica muchos sitios funcionan a través de terceros mediante contratos con esos titulares. Este esquema concentró los permisos, pero fragmentó la operación en el entorno online.
Ante ese contexto, las fintech asumieron un papel estratégico al facilitar pagos con tarjetas, transferencias electrónicas y billeteras digitales, además de gestionar depósitos y retiros en tiempo real. “Ellos ya resuelven con qué banco, con qué sistema financiero reciben la apuesta y en su caso la pagan. Por lo tanto, para nosotros las fintech son importantísimas”, comentó Ochoa.
Para la industria mexicana, los procesadores de pago también funcionan como un mecanismo de contención frente a operadores no autorizados. Según Ochoa, son “el único control, o el más importante control” para evitar la competencia desleal y el ingreso de plataformas ilegales al mercado.
“Cuando hay una apuesta ilegal, la fintech no se atreve a recibirla porque corre el riesgo de que, si lo detecta el gobierno mexicano, en particular la Unidad de Inteligencia Financiera, además de que les va a bloquear la señal, va a cancelarles la concesión federal para poder funcionar como fintech”, indicó el titular de AIEJA.
Dingnews.com 20/02/2026